Día 5: En el parque Manuel Antonio

Mono Capuchino

 

 

Al parque Manuel Antonio

A la mañana siguiente nos levantamos como venía siendo habitual al amanecer (que es a las 6 de la mañana).

Esa noche habíamos dormido sin mosquitera, porque no nos daba sensación de que hubiera mosquitos, aunque luego los de una habitación de al lado dijeron que les habían acribilllado, así que sí que debía haber alguno.
Después de desayunar tranquilamente nos fuimos en coche dirección norte, hacia Quepos, ya que teníamos intención de pasar la mañana en el parque Manuel Antonio.

El trayecto en coche dura menos de una hora y está bien indicado. Nosotros íbamos sin GPS y no tuvimos mayor dificultad. La carretera es de doble sentido pero apenas va transitada. Velocidad de crucero de 80km/h ya que el pavimento de la carretera y nuestro Jimny con poca potencia no da mucho más de sí.

 

Vemos pasar campos de dátiles que dan una cosecha cada 15 días y campos de plátanos donde nos dicen que vive una de las arañas más venenosas del planeta.

Una vez en Quepos seguimos las señales hacia el Parque Nacional Manuel Antonio.

Cuando llegues allí intenta aparcar lo más lejos posible de la zona turística ó harás que un montón de falsos guías intenten hacer que pagues más por tu visita (evita las turistadas!).

 
A nosotros nos llegaron a pedir 50$ por persona para entrar al parque con guía. Al final andando un poco más conseguimos un guía por 20$ cada uno y supongo que podríamos haber conseguido algo incluso más barato.

La entrada al parque cuesta 10$. Es el precio estándar que cobran en Costa Rica a los turistas extranjeros por entrar a cualquiera de sus parques nacionales. Luego vimos que hay varias puertas traseras para poder entrar al parque y bañarse en la playa sin tener que pagar.

 

En el parque

En Uvita nos habían dicho que los animales del parque Manuel Antonio no eran salvajes, estaban demasiado acostumbrados a la gente y posaban para los turistas como si fuera un zoo.
Aún así a nosotros nos apetecía hacer la visita con guía para no perdernos ninguno.
Armados con cámara de fotos nos dispusimos ha emprender el camino por el parque.

Las botas de trekking están totalmente fuera de lugar ya que el camino es plano y está perfectamente pavimentado, apto para todos los públicos.

El trayecto que anduvimos con el guía no llegaba a un kilómetro, pero como íbamos parando en cada árbol para ver qué secretos escondía tardamos casi 2 horas en recorrerlo.
Además de tucanes identificamos distintas especies de monos:

Mientras estamos entretenidos viendo cómo los monos saltan de un árbol a otro, se rompe parte del encanto del momento por unas crías de homo sapiens adolescentes estadounidenses que se dirigen en manada hacia la playa.

También vemos un montón de colibrís de distintos colores, unos diminutos, otros un poco más grandes pero todos buscando flores para alimentarse del néctar.
Apreciamos una cierta simbiosis al ver cómo las flores han evolucionado para parecer un ramillete colgante que guarda agua para que estos diminutos pajarillos puedan beber y alimentarse y de paso repartir sus simiente. Y por otro lado cómo las serpientes aprovechan la coyuntura para buscar el alimento manteniéndose quietas, muy quietas, alrededor de estas flores esperando a que algún colibrí descuidado se acerque.
Existen algunas especies de colibrís que son migratorias y cada año cruzan el golfo de México, desde la península de Florida hasta Costa Rica, sin detenerse y sin comer nada.

En nuestra visita al parque también vemos una planta muy curiosa, parecida a un helecho y que reacciona al tacto de manera que sus hojas se cierran sobre si mismas, es la Mimosa.

En lo alto de un árbol, el guía nos señala un perezoso. De no ser por que nos dice exactamente dónde mirar y nos lo enseña en el catalejo que lleva no creo que lo habríamos visto.
Se trata de un perezoso de tres dedos  que está durmiendo tan tranquilo y sólo le vemos el lomo y parte de la cara.
El guía nos dice que los perezosos suelen pasar la mayor parte del tiempo en las ramas de los árboles, durmiendo y alimentándose de hojas que son tan difíciles de digerir que su digestión puede tardar semanas en realizarse. Suelen bajar a tierra solamente para hacer sus deposiciones que luego entierran con mucho cuidado para evitar que el olor atraiga a sus depredadores.
Un poco más adelante vemos otro perezoso, no está tan alto como el otro así que podemos apreciar con más detalle que es un perezoso de dos dedos con un pelaje largo color canela.

Un baño en el pacífico

Al final del trayecto, llegamos a la playa.
El guía se despide allí de nosotros indicándonos rutas que podemos hacer dentro del parque. En la playa hay mapaches y monos capuchinos especializados en abrir mochilas a turistas despistados y rebuscar entre sus pertenencias comida, fruta ó simplemente alguna cámara de fotos con la que divertirse.

Dejamos atrás la playa dónde había mucha gente y llegamos a otra playa de arena dorada fina en la que estábamos solos con una iguana a la que dijimos que nos guardase la mochila de monos capuchino ladrones.

Nos dimos un baño tranquilamente y al salir nos dimos cuenta de que el árbol bajo el cual habíamos dejado nuestras cosas era el famoso árbol manzanillo, un árbol que es tóxico incluso por tocar su corteza. Como no lo tocamos no nos pasó nada, pero aún así habríamos agradecido que el guía nos hubiera advertido de este peligro.

Al salir del parque bordeamos un pequeño lago de agua salada en el que los paisanos invitaban a los turistas a pasear en barca para ver cocodrilos. Vimos que aquella era una de las entradas traseras por las cuales te puedes colar en el parque sin tener que pagar los 10$ de entrada.

Camino al coche pasamos por un pasillo de tiendas turísticas.
El coche lo habíamos dejado en un aparcamiento de pago (6$) a la entrada del parque, ya que vimos que sino la opción era dar una vuelta para buscar un sitio mejor ó dejarlo en el arcén y no nos daba mucha confianza por no conocer el tema de multas, así que decidimos hacer la turistada y pagar un poco.

El avión

A la vuelta paramos a tomar una cerveza en un bar-restaurante que nos había llamado mucho la atención al llegar. Se llama “El Avión” y se trata de un avión de transporte militar estadounidense (C-123) que han transportado hasta lo alto de la colina. La zona de bar está en el interior del avión y el restaurante cuenta con vistas a la playa y a la parte trasera del avión.

Bar Restaurante "El Avión" cerca del Parque Manuel Antonio

Bar Restaurante “El Avión” cerca del Parque Manuel Antonio

Dos cervezas 6$. ¿Quién dijo que Costa Rica era un destino barato?

 

Los dueños de “El Avión” tienen también otro bar-restaurante a pocos metros que es un vagón de tren, un poco menos llamativo pero igual de curioso.

Diluviando

De vuelta a Uvita, empezaron a caer algunas gotas.
Paramos en el supermercado de Uvita para comprar la comida y un par de cervezas y comenzó el diluvio universal.
En ese momento nos dimos cuenta de que daba igual llevar impermeable, ya que si te pilla esta lluvia sin un refugio sólo es cuestión de tiempo acabar empapado de arriba abajo. De hecho, es agradable sentir la lluvia sobre la piel, sabiendo que en unos minutos llegaríamos a casa.
Una vez allí subimos a la terraza a ver llover y nos sorprende el ruido tan fuerte que hace el agua al caer sobre los árboles.
Ni rastro de los pájaros, monos y mariposas que estaban por allí otros días.

Nos habían recomendado cambiar parte de los dólares que llevábamos por colones en Uvita ya que el cambio sería mejor que en el norte que era nuestro siguiente destino. Por lo visto en la zona de Monteverde y Fortuna se aprovechan de tener más volumen de turistas por lo que hacen que el cambio de moneda dolar-colón les sea más favorable, así que si pagamos en colones nos sale más barato (al cambio) que si lo hacemos en dolares.

 

Nuestro recorrido

Y aquí tenéis el recorrido que hicimos ese día.

Ruta desde Uvita hasta el parque de Manuel Antonio

Ruta desde Uvita hasta el parque de Manuel Antonio

y el vídeo de los 3 días que pasamos en Uvita

Uvita, Isla del Caño, Corcovado y Manuel Antonio

Más vídeos de Terrapasion en Youtube

 

BITÁCORA

Día 0: Los preparativos del viaje
Día 1: Llegamos a Panamá
Día 2: Visita al lago Gatún y a las esclusas de Miraflores
Día 3: Viaje en bus hasta Paso Canoas, alquiler del 4×4 y llegamos a Uvita
Día 4: Vamos a la Isla del Caño (Corcovado)
Día 5: En el parque Manuel Antonio
Día 6: Cascada Verde y viaje a Monteverde
Día 7: Visita a la reserva curi-cancha y canopy por el bosque nuboso
Día 8: Nos vamos a la Fortuna, cascada y aguas termales del volcán Arenal
Día 9: Dejamos el 4×4 en San Jose y en bus hasta Punta Uva
Día 10: Disco y Playa
Día 11: Buceo en Punta Uva
Dia 12: Bus a Sixaola y avión hasta Panamá
Día 13: Panamá viejo y de compras por la ciudad 

One thought on “Día 5: En el parque Manuel Antonio”

  1. Marin dice:

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