Día 3: Viaje en bus hasta Paso Canoas, alquiler del 4×4 y llegamos a Uvita.

Playa de Uvita

¿Cuál es la manera más rápida y económica de llegar por tierra desde Panamá hasta Costa Rica?
¿Cómo alquilar un vehículo en la frontera? Todo esto y más te lo contamos a continuación.

 

 

 

En bus hasta la frontera con Costa Rica (Paso Canoas)

La siguiente etapa de nuestra aventura consistía en un trayecto nocturno en bus hasta Paso Canoas, la frontera entre Panamá y Costa Rica en la costa Pacífica.
El billete de autobús (Ticabus) lo habíamos comprado desde España un par de semanas antes de comenzar nuestro viaje, ya que habíamos leído en blogs que sólo hay un autobús al día que hace el trayecto Panamá – San José y si te encuentras con que el autobús tiene los billetes completos, pues te quedas en tierra. Así que para no arriesgar tomamos la opción de reservar nuestra plaza con anterioridad.

Los billetes sólo se pueden comprar físicamente en la estación de autobuses ó bien contactando con Ticabus
(www.ticabus.com | ticabus[@]ticabus.com | 506 – 2291 – 1218)
y enviándoles un email indicando el día que quieres viajar y adjuntando copia del pasaporte de los viajeros.
A continuación ellos te responden con un documento que debes cumplimentar y enviar por FAX con la autorización para cargar en la tarjeta de crédito el monto del viaje y cuando lo reciben te envían una copia de los billetes.
Una vez que llegas a la estación de autobuses tienes que llevar este boleto y ellos te dan un papel para que te quedes con una copia y la otra la uses para etiquetar la maleta que dejes en el portaequipajes del autobús.
Sólo se puede comprar el billete para el trayecto completo que va desde Ciudad de Panamá (Terminal Albrook) a San José de Costa Rica y en 2013 cuesta 42$ por trayecto.
Nosotros nos bajamos en Paso Canoas, la frontera entre Panamá y Costa Rica del lado Pacífico y tuvimos que pagar la totalidad del trayecto.

 

El autobús salió puntual, incluso creo que un poquito antes de tiempo, ya que estábamos todos los viajeros que teníamos billete esperando en la sala de espera.
Los viajeros que íbamos nos dividíamos entre mochileros, surferos y viajeros independientes y autóctonos.
Al subir todos al autobús aún quedaban más o menos el 50% de los asientos vacíos. Quizás fuera que era lunes ó que iba a empezar la época lluviosa y no había tantos turistas, pero de haberlo sabido creo que no nos habríamos comprado los billetes con tanta antelación.
Como había sitios libres nos pusimos al final, para no molestar ni ser molestados al reclinar los asientos para intentar dormir algo.

El trayecto hasta la frontera es largo y el autocar es menos cómodo que a lo que estamos acostumbrados en España. Tuvimos la mala suerte de que el aire acondicionado estaba roto, así que pasamos la mitad del viaje tiritando y la otra mitad sudando, ya que cuando el ayudante del conductor recibía alguna queja de los pasajeros se levantaba, buscaba unos cables en el techo y conectaba ó desconectaba según cómo estaba de caldeado el ambiente.

A lo largo del camino, el autobús se detiene en distintos puntos que para los ojos extranjeros no parecen paradas de autobús y sin embargo vemos cómo sube y baja gente.
A las 3 de la mañana hacemos una parada a mitad de camino, en Santiago. La parada dura 20 minutos, para que el conductor descanse y coma algo. El precio del bar es barato, por un par de cocacolas y algo de agua pagamos 1’25$.

Es de noche cerrada y estamos cansados, pero nos asomamos a ver la carretera por la que circulamos. La ruta panamericana que une el continente americano de norte a sur, salvo por casi 90 kilómetros de selva entre Panamá y Colombia.
Es una carretera como las carreteras nacionales a las que estamos acostumbrados en España, con 2 carriles, uno para cada sentido y un arcén medianamente grande a cada lado. A estas horas apenas vemos un par de vehículos transitar.

 

Volvemos al autobús a intentar dormir algo porque el día siguiente se presenta intenso.

Amanece cuando estamos atravesando David. La ciudad más grande por la que pasamos y allí bajan y suben varias personas. El paisaje es bonito, todo muy verde, muchas vacas y de vez en cuando una señal indicando la proximidad de algún que otro volcán.

En la frontera

Llegamos a la frontera a las 7 de la mañana (que en realidad son las 8 de la mañana para nosotros ya que hay una hora de diferencia con Panamá.

Camiones en la frontera de Paso Canoas

Camiones en la frontera de Paso Canoas

Es justo la hora a la que abren la aduana y ya vemos multitud de camiones gigantescos y perfectamente organizados en fila para comenzar los trámites en la aduana y poder cruzar de país.

 

En el autobús nos hacen bajarnos a todos del autobús(incluso a la gente que continúa el trayecto hasta San José) para pasar el control de aduanas.

Lo primero que hacen es llevarnos a una sala en donde tenemos que colocar nuestro equipaje en el centro y nosotros permanecer de pié alrededor.

Entonces el oficial de aduanas va nombrando uno por uno a todos los viajeros y tenemos que responder para que sepan que estamos todos.

 

Un mochilero argentino que viaja en el autobús es sordo y otro viajero tiene que hablar por él cuando le nombran. Después de que comprueban que no faltan nadie entra un perro policía a olisquear todas las maletas en busca de sustancias prohibidas. Parece ser que todo es legal y el perro se va después de hacer su trabajo.

Después tenemos que hacer cola para que nos sellen el pasaporte y poder entrar a Costa Rica.

 

Son casi las 8 de la mañana y ya hace un sol de justicia. Justo detrás de nosotros en la cola hay una pareja de mochileros que viajan con su hijo que no llegará a los 3 años y también sufre el calor igual que el resto. Me resulta curioso encontrar entre los enseres de viaje de unos mochileros una sillita elevadora de bebé y lo mejor es que no son los únicos padres aventureros con los que tropezamos en nuestro viaje.

Mientras estamos en la fila pasa un señor que nos hacen pagan 1$ por persona y nos da un sello de aduana. No nos dieron explicaciones de porqué teníamos que pagar y tengo mis dudas de si esto realmente es legal, pero al no ser una cantidad muy grande y estar cansados del viaje, tampoco insistimos demasiado.

Una vez en la ventanilla, el oficial de Panamá inspecciona tu pasaporte y te pregunta algunas cosas, a mi por ejemplo que cuántos días iba a estar en Costa Rica, cuál era el motivo de mi viaje y qué estudios tenía.

Luego tuvimos que cruzar la frontera y llegar a la ventanilla de Costa Rica y volver a hacer un trámite similar, enseñar el pasaporte, contestar preguntas y recibir el sello en el pasaporte.
En ningún momento nos pidieron la cartilla de vacunación de la fiebre amarilla.

 

La mayor parte de nuestros compañeros de viaje volvieron a subirse al autobús, que ha sido recién lavado y desinfectado de posibles virus/animales que pudiera traer de Panamá, para continuar su camino hasta destino, sin embargo nosotros nos quedamos allí.

Desayuno y compra de tarjeta SIM para el móvil

Una vez hechos todos los trámites oficiales buscamos un sitio para desayunar algo contundente y tomar un café para despejarnos. No hay que irse ya que hay varios locales allí mismo.
El siguiente paso era buscar un local donde poder comprar una tarjeta SIM de teléfono. En la misma frontera había un sitio donde nos vendieron una por unos 6€ con saldo suficiente para llamar todas las veces que lo necesitamos durante nuestro viaje.

Alquiler del 4×4

En Paso Canoas teníamos reservado un vehículo 4×4 para recorrer Costa Rica a nuestro aire así que estrenamos nuestra recién adquirida tarjeta de teléfono para llamar a la empresa de alquiler y localizar a la persona que tenía que traernos el coche.

15 minutos más tarde lo teníamos sentado con nosotros en el sitio donde habíamos desayunado. Venía con una carpeta en la que traía toda la documentación necesaria para hacer el contrato.

Antes de emprender el viaje estuvimos analizando el mercado del alquiler de coches y las conclusión a las que llegamos fueron que:

  • Necesitamos un todoterreno 4×4 ya que las carreteras se convierten en caminos ó barrizales más a menudo de lo que nos gustaría.
  • Que esté asegurado a todo riesgo para evitar imprevistos en el viaje.
  • Y que nos permitan recoger el vehículo en un punto y dejarlo en otro distinto.

Básicamente todas las compañías te ofrecen estos servicios, pero por la que nos decantamos finalmente fue por Solid Car Rental ya que tenía el precio más competitivo y además de estar disponibles vía skype para solventar nuestras dudas eran muy amables.

En nuestro caso el alquiler de un Jimny 4×4 durante 6 costaba tan sólo 168$, pero luego empezabas a sumar el precio del seguro a todo riesgo y del precio extra que hay que pagar por no devolver el vehículo en el mismo sitio donde se recoge y se multiplica esa cantidad por 3.

 

Una vez que enviamos el formulario de reserva de la página web y se pusieron en contacto con nosotros por email, el resto del trámite de la reserva de alquiler lo hicimos por correo electrónico, cumplimentando un documento que nos enviaron con los datos necesarios para la reserva y nuestra tarjeta de crédito. No nos hicieron ningún cargo ni bloqueo de dinero en el momento de la reserva, sólo nos retuvieron 1.000$ durante los días que tuvimos alquilado el coche.

Ibamos un poco asustados por lo que leímos en la pagina de Costa Rica del Ministerio de Asuntos Exteriores

Dado que los vehículos de alquiler son blancos preferentes, aunque no exclusivos, de los delincuentes se recomienda estacionar los vehículos en recientos vigilados. Aún así, no deben dejarse documentación, pasajes, tarjetas de crédito y otros objetos de valor en los vehículos estacionados. Intente, en la medida de lo posible, no perder de vista al vehículo, si deja objetos en su interior. [Muy de sentido común, ¿no haría lo mismo en tu país?] Uno de los procedimientos preferidos por los delincuentes es colocar objetos en el firme para pinchar los neumáticos y después, mientras unos simulan ofrecer ayuda, otros roban los efectos personales de dentro del vehículo. Por tanto, si se le desinfla un neumático, no se detenga (en la medida de lo posible) si está en una zona aislada y conduzca hasta el área pública más cercana. Preste atención a sus pertenencias si alguien se acerca a brindarle ayuda. Igualmente extreme las cautelas si un vehículo golpea el suyo por detrás (táctica que a veces se emplea como alternativa).

El Jimny 4×4 que alquilamos sólo tenía una pequeña etiqueta con un número de referencia, con lo cual, era muy discreto y no se notaba que era una vehículo de alquiler.

Además al firmar el contrato había una cláusula que daba al responsable de la compañía de alquiler la potestad para representarnos a nivel judicial en el hipotético caso de que tuvieramos un accidente y nos metieran a juicio por ello, ya que la legislación de Costa Rica impide a los extranjeros abandonar el país hasta que cumplan sus causas pendientes con la justicia.
Habíamos leído que un español tuvo un pequeño accidente con otro vehículo en San José y las personas del otro coche que sufrieron un latigazo cervical lo metieron a juicio, con lo que esta persona tuvo que quedarse en Costa Rica durante dos meses hasta que salió el resultado del juicio y además tuvo que pagar unos miles de dolares de indemnización, así que esta cláusula nos pareció una idea genial.

 

Con todo esto daba un poco de miedo alquilar un coche, pero al final nuestra experiencia fue muy positiva. No tuvimos ningún problema de seguridad, ni accidentes. El coche no tenía demasiada potencia, pero las carreteras tampoco permiten ir muy rápido.

No alquilamos GPS, así que con un par de mapas impresos para orientarnos un poco fue suficiente para llegar a nuestro destino (incluso por la capital, San José de Costa Rica). Si, es cierto que en cierta ocasión no fuimos por el camino más corto, pero improvisar y dejarse llevar también es parte de la aventura.
Firmamos el contrato del alquiler, nos dió las llaves y nos dijo donde estaba la estación de servicio más cercana ya que en la frontera con Panamá era bastante más barata que en el resto de Costa Rica.

Llenamos el depósito por 4’25$/galón y tomamos la carretera hacia nuestro destino en Uvita.

 

Camino hacia Uvita

Las primeras sensaciones al volante fueron que la dirección estaba muy dura, el coche tenía poca potencia, hacía mucho ruido en los baches y como es un vehículo con tracción trasera al entrar en las curvas notas que “se va de culo”.

Camino a Uvita

Camino a UvitaPlaya de Uvita

Entre lo espartano del vehículo tenía las comodidades de aire acondicionado y radio en la que ponían como banda sonora de nuestro viaje electro-reggae. De hecho con shazam nos apuntamos varias canciones que puedes escuchar en los vídeos que hemos hecho del viaje.

Una hora y pico por la carretera interamericana y luego la abandonamos para tomar la carretera 34 en dirección a Uvita. Este tramo es muy agradable ya que transcurre paralelo a la costa. Sin embargo las entradas a las playa están un poco escondidas lo que les da más encanto ya que desde la playa no ves ningún coche.
Nosotros paramos en playa ventanas que está casi llegando a Uvita. Habíamos oído hablar de esta playa y de la formación rocosa que tiene, pero al final vimos que había que pagar a una especie de gorrilla para entrar a la playa y entre que sólo íbamos a estar en la playa un rato y estábamos deseando llegar al hostel y descansar un poco del viaje lo dejamos para otra ocasión.

 

Llegamos al hostel “Cascada Verde”

El hostel que habíamos reservado en Uvita para las siguientes 2 ó 3 noches fue el “Cascada Verde” que llevan una pareja de alemanes jóvenes que se habían ido a vivir allí con su hija que no levantaba 3 palmos del suelo.
El hostel está en la parte alta de Uvita, cerca de la cascada verde de la que recibe el nombre.

mail[@]cascadaverde-costarica.com
Fon: (+506) 2743 8191 or mobile: 8593 9420
Calle Bejuco, entrada por tanque AyA, Uvita de Osa

El precio era muy barato, 30$ la noche una habitación doble con baño privado, pero incluso había habitaciones aún más baratas en dormitorios tipo albergue ó con baño compartido.

Hostel Cascada Verde

Hostel Cascada Verde

La reserva la hicimos desde España, la idea era pasar al menos 2 noches allí, y quizás una tercera más en función de las cosas pudiéramos ver y hacer en la zona, así que se lo comentamos por email a Julie, la dueña, y no nos puso ningún problema.

Es una casa de madera de 2 plantas con grandes espacios comunes abiertos para cocinar, mesas donde comer viendo el jardín, hamacas dónde descansar y un gran mirador en el piso de arriba que no tenía barandilla (daba un poco de vértigo) pero que era perfecto para tumbarse en una colchoneta en el suelo y ver los árboles, la vegetación y la vida… pura vida.

 

Tras hacer el check in, pedir una mosquitera para la cama, comprobar que la wifi del hostel funcionaba y dejar las mochilas en la habitación nos dimos una vuelta por el hostel que podéis ver en el vídeo.
Pensamos en aprovechar la posibilidad de cocinar allí, así que por la tarde nos pasamos por el supermercado a comprar víveres de subsistencia: pan, queso, embutido, piña (super rica y muy barata), pasta de frijoles, tomates, leche, café, zumo y cerveza.

Algunos precios del supermercado:
Queso crema: 2.650 colones
2 Piñas: 1.000 colones
1 litrona de cerveza: 1.470 colones
1/2 docena de huevos: 738 colones
lata de atún: 1.085 colones
Galletas de cajeta: 300 colones
1 brick de leche: 590 colonesLas litronas que se venden en botella de cristal tienen un coste extra de 0’50$ por envase que luego te lo devuelven al retornar el casco.

1$ – 400 colones

 

También nos dijeron una forma de llegar a la playa de Uvita, que está en el parque natural de Marino Ballena, sin tener que pagar. El truco está en no ir por la calle principal que está señalizada, sino en ir por rutas alternativas.
Una vez allí pudimos dejar el coche y disfrutar tranquilamente de nuestro primer baño en las paradisíacas playas del pacífico. Una playa larguísima de arena dorada y cocoteros en la que eramos los únicos habitantes. Al rato se nos unió un perro que andaba despistado y buscaba a alguien que quisiera lanzarle un palo para jugar con él.

Allí nos quedamos un buen rato, caminando, disfrutando del sonido de las olas al romper y viendo cómo la luz se tornaba más rojiza al atardecer.

El parque Marino Ballena es famoso porque las ballenas jorobadas del hemisferio norte y sur van allí a reproducirse. En la época en la que fuimos nosotros no había avistamientos de ballenas, así que no pudimos verlas.
Además tiene un cabo muy famoso porque visto desde el aire con marea baja tiene forma de cola de ballena.

 

Playa de Uvita

Playa de Uvita

Después de nuestro paseo por la playa nos fuimos a buscar algún sitio para hacer una excursión al día siguiente. La idea era ir a bucear a la isla del caño.

Para ello necesitábamos encontrar algún club de buceo, pero no conseguimos encontrar ninguno por internet, así que lo que hicimos fue preguntar, y preguntando dimos con un sitio en el que nos dijeron que tenían que hacer un grupo para ir a la isla y que ya nos llamarían.

Cuando nos ibamos ya de vuelta al hostel vimos una señal de turismo y paramos a preguntar. Allí nos dijeron que al día siguiente salía una excursión a la Isla del Caño para hacer snorkel y luego comer en la península de Osa y hacer una pequeña excursión a una cascada antes de volver a Uvita. La excursión costaba 100$ por persona. Aunque no era buceo, decidimos que también era una buena opción así que nos apuntamos.

Kefersi Tour
kefersitours[@]gmail.com
Tel/Fax: 2743-8171

https://www.facebook.com/Kefersi

 

Una vez en el hostel nos dimos cuenta de lo cansados que estábamos, y es que la noche anterior apenas habíamos dormido en el viaje de autobús, así que nos preparamos algo para cenar, nos bebimos una cervecita en la terraza y nos fuimos a descansar, que a la mañana siguiente habíamos que en estar a las 8 de la mañana en el sitio del tour.

Nuestro recorrido

Y aquí tenéis el recorrido que hicimos ese día

Mapa del viaje de Panamá a Uvita

Mapa del viaje de Panamá a Uvita

y el video de los días que estuvimos en Uvita

Uvita, Isla del Caño, Corcovado y Manuel Antonio

Más vídeos de Terrapasion en Youtube

 

BITÁCORA

Día 0: Los preparativos del viaje
Día 1: Llegamos a Panamá
Día 2: Visita al lago Gatún y a las esclusas de Miraflores
Día 3: Viaje en bus hasta Paso Canoas, alquiler del 4×4 y llegamos a Uvita
Día 4: Vamos a la Isla del Caño (Corcovado)
Día 5: En el parque Manuel Antonio
Día 6: Cascada Verde y viaje a Monteverde
Día 7: Visita a la reserva curi-cancha y canopy por el bosque nuboso
Día 8: Nos vamos a la Fortuna, cascada y aguas termales del volcán Arenal
Día 9: Dejamos el 4×4 en San Jose y en bus hasta Punta Uva
Día 10: Disco y Playa
Día 11: Buceo en Punta Uva
Dia 12: Bus a Sixaola y avión hasta Panamá
Día 13: Panamá viejo y de compras por la ciudad 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>